Es curioso como Fitbit aunque sea parte de Google mantiene sus errores del pasado. Con la Fitbit Charge, su primera smartband con pantalla Fitbit tuvo tales problemas de irritaciones en la piel que tuvo que detener su venta. Ahora, la Fitbit Air parece tener también algunos problemas en su fabricación.
El DEET y su reacción corrosiva con el plástico
Los reportes surgidos en plataformas como Reddit, y de los que se ha hecho eco el portal Android Authority, desvelan que el uso de sprays antimosquitos durante rutas de senderismo ha provocado la degradación física de la carcasa trasera del Fitbit Air. El responsable directo de este deterioro es el DEET (N,N-dietil-meta-toluamida), el principio activo más utilizado a nivel global en los repelentes de insectos para la piel y la ropa.
Aunque el DEET es completamente seguro para el uso humano, a nivel químico se comporta como un disolvente capaz de atacar y disolver ciertos polímeros plásticos, resinas y recubrimientos sintéticos. En un dispositivo de diseño tan compacto como el Fitbit Air, el contacto directo con este químico llega a empañar el plástico translúcido que protege los sensores ópticos de ritmo cardiaco y SpO2, obstruyendo la luz y comprometiendo por completo la precisión de las lecturas de salud en la aplicación Google Health.
La letra pequeña de la garantía oficial de Google
Este incidente ha abierto un debate espinoso en torno al servicio postventa. Los usuarios afectados han reportado que el servicio técnico de Google ha rechazado la sustitución de los dispositivos dañados bajo el amparo de la garantía. Al revisar los términos de la póliza limitada de Fitbit, la compañía especifica de forma explícita que quedan excluidos de la cobertura todos aquellos desperfectos derivados de «causas externas, desgaste normal, mal uso o daños ambientales accidentales».
Aunque el Fitbit Air está diseñado con una batería que ofrece una semana de autonomía para incentivar su uso ininterrumpido durante las 24 horas del día, la Guía de Cuidado oficial del dispositivo ya incluye una advertencia genérica en la que se aconseja evitar el contacto con cremas solares, cosméticos o sprays químicos, eximiendo a la empresa de asumir los costes de reparación por estos descuidos.
Consejos de prevención para proteger tu dispositivo al aire libre
Para evitar la pérdida del terminal y mantener los sensores en perfecto estado de funcionamiento durante las jornadas de ejercicio en el exterior, los usuarios deben adoptar una rutina de prevención muy sencilla:
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Retirada previa: Quitarse siempre la pulsera de la muñeca antes de pulverizar cualquier tipo de repelente o aplicar protector solar en los brazos.
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Tiempo de secado: Esperar varios minutos a que el producto químico se haya absorbido por completo en la piel o la ropa antes de volver a colocarse el dispositivo.
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Higiene de manos: Lavarse las manos con agua y jabón tras manipular el spray para evitar transferir residuos químicos al tocar el wearable.
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Alternativas químicas: En caso de uso intensivo en zonas boscosas, considerar el uso de repelentes basados en Picaridina o aceites naturales, los cuales muestran una reactividad drásticamente menor con los plásticos de ingeniería.
Fitbit sigue siendo la misma y sus problemas obligan a ofrecer mayor transparencia
La decisión de Google de lanzar un dispositivo enfocado en el minimalismo deportivo es un acierto de diseño que rivaliza con propuestas como la pulsera Whoop. Sin embargo, comercializar un producto destinado a la aventura en exteriores sin advertir de forma enérgica durante su configuración inicial sobre la debilidad de sus materiales ante el DEET es un error de comunicación. Google no necesita rediseñar el hardware, pero sí tiene la obligación de hacer visibles estos límites en la pantalla del móvil del usuario para evitar que una simple tarde de excursión termine destruyendo un dispositivo de salud recién estrenado.



